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lunes, 1 de agosto de 2016

Mi Prejuicio y Alfredo

Quiero compartirles una experiencia de hace unos dos años,  pero presente  en mi vida desde ese día!.

El caso es que siempre que mi pereza me lo permite me levanto los domingos a caminar temprano en la mañana y aprovecho para ver el amanecer en unos de mis lugares preferidos en el universo, ese domingo  sentada en aquel lugar  vi aproximarse a un señor de unos 50 años o más, estaba algo borracho y desaliñado y mi mente empezó a pensar de todo, en un minuto calculé desde a quien llamaría hasta mi forma de correr en caso de que fuera necesario, pero cuando llegó donde estaba me preguntó muy cortésmente si podía sentarse allí, con cierto temor dije que si, al momento intente pararme pero él me dijo que espere,  que si podía escucharlo, confieso que me encanta escuchar las historias de la gente porque siempre traen una enseñanza, en ese momento pensé ¿Qué puede contarte un borracho? Pero de todas formas, no sé porque, acepte y me senté.

Me dijo me llamo Alfredo y  empezó a hablar:  no piense que este es mi  estado normal, estoy así porque anoche era la celebración de la graduación de mi hijo, discutimos y me agredió físicamente y aunque me golpeo muy fuerte  su  puño no me  dolió,  mi amargura se debe a todos los sacrificios en los que incurrí  para que él en particular lograra su objetivo, me dolieron sus palabras desagradecidas y su desconsideración  al levantarme  la mano,  no soy  un cobarde pero no le devolví el golpe porque siempre  he considerado  que lo que se ama no se maltrata,  por lo mismo entendí que mi hijo no me ama, se que  el alcohol no es la mejor opción pero fue mi  reacción primera.

Me  contó muchísimas otras cosas y pude apreciar que Alfredo era tan o más educado que yo,  muy respetuoso en su trato y una  excelente dicción.

Lección: mi prejuicio en ese momento me hizo convertir a un hombre  de bien con un corazón herido, en un  borracho delincuente, que según su aspecto podía asaltarme y agredirme, el agradeció que yo lo escuchara  porque su corazón se sentía aliviado, yo agradecí y agradezco que él me enseñara que no todo lo que nuestros ojos físicos pueden ver es lo real,  hay cosas invisibles que son mucho más importantes,  cada persona en un momento determinado puede actuar de formas impensables sin que esto defina su esencia y  no es nuestro trabajo señalar y juzgar, nuestro trabajo es SER cada día más humanos.


Desde ese día siempre que mi mente quiere instalar un prejuicio el recuerdo de Alfredo llega sin duda,  nunca más lo he vuelto a ver,  tampoco sabe que me enseñó algo valioso, pero espero esté muy bien donde quiera que esté.

Un dulce abrazo.

Siempre Agradecida. Dios ha sido bueno!

jueves, 14 de abril de 2016

SOMOS LO QUE COMPARTIMOS: CONECTATE!


A veces paso muchos días  sin escribir,  por lo general sucede cuando no tengo nada que compartir, puedo  enredarme  en  la rutina del día a día, en las emociones, en el amor que no veo en los ojos del prójimo o que no siento en mi.

la intención real  detrás de lo que escribo es compartir, conectar con alguien más,  al fin y al cabo  los seres humanos somos las relaciones que cultivamos, somos lo que compartimos, somos lo que damos a los demás y cuando conectas con alguien puedes darte cuenta  que las  diferencias y las distancias no  existen más que en nuestra mente, a veces nos restringimos de hablar o sonreírle a alguien solo porque “no lo conocemos” y es precisamente ahí donde esta nuestra riqueza, en la capacidad de entender que una sonrisa no es solo para nuestro amigo, tiene el mismo efecto en alguien que nunca hemos visto.

También escribo  para  recordar el valor de las personas, de los amigos, del que vende los plátanos, el que limpia los  zapatos, el que paga nuestro salario, el que nos transporta, el que cocina la comida que comemos, el que hace la ropa que usamos, los zapatos que calzamos,  de todas y cada una de las cosas y las personas que hacen nuestra vida más fácil.

Fijémonos  en cuando nos  ocurre algo en la calle, la gente aunque no te conoce tiene el instinto natural de ayudarte, en como mejora la calidad de un servicio que necesitas de alguien cuando eres amable, cortés, considerado, en como empiezas a ganar amigos incondicionales cuando te vuelves incondicional, en como si siembras peras, cosechas peras.

Siempre vamos a encontrar desamor, apatía, abandono, intriga y un millón de cosas negativas  que podrán  desanimarnos y querer robarnos la fe en el prójimo, que querrá decirnos no vale la pena, pero también siempre va a existir el amor para mantenernos sensibles, dispuestos a dejar pasar lo que no nos aporta felicidad y tranquilidad y nos permitirá apostar a que podemos hacer mejor al hombre o la mujer que vemos en el espejo, si nos mantenemos conscientes de que somos lo que compartimos trataremos de dar lo mejor  y por lo tanto recibiremos lo mejor.

“Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida”


Siempre agradecida, Dios es bueno..