domingo, 26 de junio de 2016

RELACION PRECIO - CALIDAD



En los últimos meses me he puesto el reto de desmontar todas las creencias que de una forma u otra han estado ancladas en mi mente y me han llevado a tomar algunas decisiones que en ocasiones han sido muy buenas y en otras no tanto. Una de esas creencias está estrechamente relacionada con el título de esta entrada: “A mayor Precio, Mayor Calidad”, esto me llevó a diseñar un método que me permitiera comprobar si esta creencia era real o si simplemente era un mito.


Empecé a observar ciertos productos,  a verificarlos físicamente, a usarlos incluso, a visitar establecimientos comerciales que desde mi punto no tenían lo que podía necesitar, el resultado:


“Existen productos de marca distinta a la que normalmente utilizamos que tienen igual o mejor calidad a un precio de hasta un 70% menor al que normalmente pagamos”.


Todo va a depender de dos factores:
  • De que tengamos  claras cuáles son las características que debe tener un producto para llenar nuestras expectativas de calidad.
  •   De que mostremos apertura al uso de un producto distinto.

Existe muchísima teoría e incluso fórmulas que le permiten a un proveedor o productor  medir la relación entre el precio y la calidad del producto que le está ofertando, sin embargo es la falta de conocimiento del consumidor  de la existencia de productos alternativos lo que le permite al mismo establecer precios desviados incluso de su relación real con la calidad que poseen y son precisamente esos productos alternativos de igual o mejor calidad lo que les mantienen a ralla para poder competir en el mercado, si estos productos no existieran no tendríamos forma de defendernos contra la fijación de precios de una marca determinada.


Finalmente no es menos cierto que el ostentar el uso de una marca determinada puede darnos cierto prestigio e incluso puede hacernos sentir muy bien  ante gente que no nos conoce y no le interesan nuestras necesidades, pero nuestra economía puede estar más saludable si le damos la oportunidad a esos productos alternativos que satisfacen nuestra necesidad igual o mejor que el de marca  y a la vez nos permiten ahorrar.


Desmontada esta creencia estoy en disposición de usar las marcas siempre y cuando  mi economía me lo permita y/o  no encuentre un reemplazo  en el mercado y darle la oportunidad a productos alternativos.


Le invito a desaprender y reaprender, se puede sorprender de todas las cosas que son solo mitos y nos mantienen bajo un comportamiento que no siempre es beneficioso.


"Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato todo lo disipa" Proverbios 21:20.

Siempre agradecida. Dios ha sido bueno.


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