martes, 12 de abril de 2016

El Legado

Todos los seres humanos tenemos un propósito en la vida y  ese propósito debe quedar como un legado cuando nos vamos  de este mundo.

Hace unos días estaba pensando en mis padrinos Enrique y Elena, eramos vecinos y desde antes de nacer mis padres y ellos tenían una bonita amistad. 

Cuando empecé a hablar los nombré como Quique y Nena y luego mi hermano los llamaba de la misma forma, ellos nos bautizaron y nos querían  como sus hijos  recuerdo que mi Nena me levantaba temprano para ir a comprar la leche porque decía que si llegábamos tarde le echaban agua y ya no servía, cuando volvíamos ella hacia desayuno para Quique antes de irse al trabajo y  cuando él salía ella se paraba en la puerta y  susurraba muchas cosas,  yo  la miraba pero no entendía así es que susurraba también, ella se reía de mí, hasta que un día me preguntó si quería saber lo que  decía todos los días, se ilumino mi vida jajaja, me dijo que le pedía a Dios para que cuidara a Quique donde quiera que fuera de las malas acciones de la gente, también recuerdo que cuando Quique regresaba mi hermano y yo corríamos a alcanzarlo, le quitábamos el sombrero y lo sentábamos para quitar sus zapatos, mientras él le contaba a Nena como había ido su mañana, en las tardes nos sentábamos  en la acera de enfrente los cuatro, Quique saludaba a todos de Abul y nos decía que  Abul era el saludo que inventó el diablo para no decir adiós y así pasaba la tarde entre una historia y otra, eran días hermosos.

Recuerdo que mientras Nena cocinaba yo le hacía compañía  y  también  todas las preguntas del mundo, ella siempre encontraba una manera mágica de contestar,  también me preparaba dulce de leche cortada porque sabía que me encantaba  y cuando mi madre quería pegarme recorría toda la casa para esconderme en sus faldas y ahí me sentía a salvo, protegida. Mi hermano y yo nos disputábamos el cariño de ambos pero un día elegimos, Nena seria mía y Quique de él.

Recuerdo que Quique era un hombre físicamente pero se enamoró de Nena a quien  yo veía como ordinaria, pero él no se enamoró de su físico se enamoró  de  su dulzura y la capacidad que tenia de amarlo como era, de ellos aprendí de que se trataba el amor.

Primero perdimos a Nena y  3 años después a Quique y se nos rompió el corazón tanto a mí como a mi hermano, con quien compartí las cosas importantes de estos seres maravillosos.

 Ellos murieron  físicamente, pero me dejaron un legado, aún hoy siempre oro por los míos en las mañanas para que Dios los proteja de las malas acciones de la gente,  preparo comida para la gente que amo como muestra de cariño, entiendo que la familia no es solo la que lleva tu sangre, es también a la que elijes y la que te elije para compartir momentos felices, aprecio más las cosas pequeñas como la dulzura de una mirada o un dulce de leche, aun me gusta escuchar historias fantásticas como las que ellos nos contaban y cuando estoy en problemas cierro los ojos y me imagino detrás de aquellas faldas que tanta seguridad me daban, no fueron famosos para el mundo pero nos dieron momentos inolvidables, una niñez hermosa.

Mi hermano de vez en cuando va al cementerio a visitarlos, yo prefiero recordarlos como la última vez que los vi, para mí son inmortales.

No dejes que tu vida pase desapercibida, debes dejarle a alguien algo valioso que le sirva para toda la vida, NO TE MUERAS CON TU MÚSICA POR DENTRO!!!.


Siempre agradecida, Dios ha sido bueno!!!