miércoles, 14 de septiembre de 2016

El caballero de la armadura oxidada

Durante el fin de semana leí  un libro que me dejó mucho que pensar, se llama “El Caballero de la Armadura Oxidada”  de Robert Fisher, este habla de un caballero que había llevado su armadura por tanto tiempo que  se había quedado literalmente adherida a su cuerpo, cuando vió que por llevar aquella armadura que no permitía la cercanía de los que amaba estaba provocando la pérdida de su familia, quiso quitarla  pero se encontró que para eso habían cosas que tenía que aprender, tenía que caminar por el sendero de la verdad hasta llegar a la cima, si lograba aprender y superar las cosas que habían provocado que esa armadura estuviera cubriendo su cuerpo  entonces lograría quitársela.
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En el camino aprendió que tenía un Yo interior al que nunca había escuchado porque trataba de agradar a los demás queriendo demostrar que era bueno, amoroso y bondadoso, que aunque tenía muchas victorias que contar  tenía miedo a estar solo  por eso nunca hacia silencio y mientras no superara ese miedo y lograra amarse a sí mismo como era  no podría amar a nadie más, que existen dos tipos de ambición ,la que va tras las riquezas y está llena  de avaricia y la que viene del corazón que te impulsa a ayudar a alguien más, que la voluntad se ve seriamente afectada por el miedo y la duda que son dos espadas afiladas que te aseguran la derrota y   a medida que iba aprendiendo,  el sendero se hacía más empinado, pero su armadura se iba quitando por partes  ya casi en la cima con manos sangrando por el filo de las rocas a las que se aferraba para subir, su Yo interior le dijo que debía soltarse porque mientras estuviera aferrado a lo conocido no tendría acceso a lo desconocido que es mucho más abundante.
En mi enfoque personal:
No hay nada que demostrar, cada uno de nosotros tiene un talento especial,  el amor está en nosotros desde el momento de nuestra concepción  y para amar debemos  amarnos primero,  no hay nada que temer porque siempre tenemos la ayuda incondicional de nuestro creador y sobre todo no hay nada a que aferrarse, el  universo es abundante y por ley terminas perdiendo todo a lo que te aferras, para tener acceso a la abundancia las cosas deben fluir constantemente, para que venga lo nuevo y lo perfecto, tu armadura oxidada llena de viejos juicios, creencias que señalan, juzgan y condenan debe ser removida de tu vida y empezar a verte como el ser perfecto creado a imagen y semejanza, el universo está hecho para ti  solo suéltate y confía en que Dios te ha reservado  lo mejor.

Aun cuando no lo parezca, cuando todo parece ir mal,  siempre recuerda que Dios es Bueno!
Un dulce abrazo.